lunes, 16 de septiembre de 2013

"DIOS", nuevo libro de Emilio Carrillo.



El pasado viernes llegó a la librería Anatma de Sevilla el último libro de Emilio Carrillo titulado “DIOS”, escrito después de un largo periodo de recogimiento interior.  El propio Emilio en una entrevista concedida recientemente hace un perfecto esbozo de su contenido y de las motivaciones para escribirlo, que reproduzco a continuación por si os fluye su lectura.





I. El momento evolutivo de la Humanidad.

1. El libro “Dios” tiene como hilo conductor el hecho de que la Humanidad ha entrado en un nuevo ciclo evolutivo de transición desde la “consciencia egocéntrica” a una “Consciencia de Unidad”. La “consciencia egocéntrica”, ligada al aferramiento al “yo” (el cuerpo físico, los sentidos corpóreo-mentales, los pensamientos, la personalidad y el ego a todo ello asociado) y a una “naturaleza egocéntrica”, supuso, en su momento, un éxito de la evolución y ha sido muy valiosa en el proceso consciencial del género humano. Pero en el devenir de éste, se ha terminado por convertir en un obstáculo, hasta el punto de poner en peligro la propia supervivencia de la Humanidad como especie. Para salir de esta limitación, el ser humano se dirige de forma natural a una nueva fase del proceso evolutivo definida por la “Consciencia de Unidad”.

2. Esta “Consciencia de Unidad” tiene tres manifestaciones fundamentales: la unión y la simbiosis con la Madre Tierra; la percepción de la Humanidad como una gran y única red en la que todos los seres humanos se integran e interaccionan; y la conexión con nuestra divinidad, abandonando la visión de un Dios “exterior” para conectar con nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial” y divinal.

3. Con relación a las dos primeras, la Humanidad, a lo largo de los milenios, se ha ido separando de la Madre Tierra, deteriorando gravemente el hábitat ecológico del que depende no la vida de la Tierra, que está fuera del alcance de la mano del hombre, sino la supervivencia del género humano. Igualmente, se ha fragmentando hasta romperse en mil pedazos, provocando muerte y dolor por doquier y produciendo suficiente cantidad de odio y armas como para borrar de la faz del planeta toda presencia humana. Pues bien, estos dos fenómenos no son independientes entre si, sino que se hallan absolutamente interconectados. Ambos son consecuencia de la prevalencia de la “consciencia egocéntrica”. Y en tanto no haya hermandad entre la Humanidad y la Naturaleza, en su globalidad y con cada una de sus singularidades, no habrá hermandad dentro de la propia Humanidad.

4. En cuanto a la tercera manifestación de la “Consciencia de Unidad” –la conexión con nuestra divinidad-, el momento evolutivo de la Humanidad impulsa naturalmente a que entremos de lleno en el meollo de la cuestión y dejemos de hablar de otros asuntos que, aún siendo relevantes, no hacen sino girar alrededor del núcleo principal. Y este núcleo es Dios (que cada uno lo llame como quiera y sienta), lo que es, supone y representa y sus implicaciones para el ser humano. Es el momento de que conectemos con nuestra esencia y naturaleza divinales.

5. En esto último se centran los seis capítulos que conforman el libro “Dios”. En ellos se desgranan y profundiza en las reflexiones que telegráficamente se sintetizan a continuación

II. Del Dios “exterior” al “Dios que es yo”.

6. Vaya por delante que no soy creyente y desde el interior siento y sé que Dios no existe: En lo relativo a “creer”, la primera acepción que señala el Diccionario es “tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado”. La segunda, “dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios”. En cuanto a “existir”, la Academia ofrece tres posibles usos: “dicho de una cosa, ser real y verdadera”; “tener vida”; y “haber, estar o hallarse”. Pero el entendimiento humano sí puede “alcanzar” a Dios, ya que Dios es, íntima y primordialmente, cada uno de nosotros. Y Dios no puede “revelarnos” nada, pues no es ajeno o distinto a nosotros mismos y la “revelación” exige una separación entre quien la da y quien la recibe. Por ello, con relación a Dios, de nada valen ni el verbo “creer” ni la expresión “creyente”. Y Dios no es una “cosa”, ni “tiene” vida, ni “está” ni se “halla” en parte alguna, tampoco en el célebre Cielo. Por lo que a Dios tampoco le es de asignación el verbo “existir”, ni cabe, por tanto, afirmar que “Dios existe”.

7. Es cierto que son muchas las personas que se dicen “creyentes” o “no creyentes” y hablan de “creer” o “no creer” en Dios o se posicionan sobre su “existencia”. Los “creyentes” sí “creen” en esa “existencia”, por lo que suelen profesar un determinado “credo” o religión; los “no creyentes” no “creen” en tal “existencia” y no hacen suya ninguna “fe”. Ambas posturas –“creyente” y “no creyente”- parecen rotundamente opuestas. Sin embargo, las dos participan de idéntica base y tienen un mismo principio y fundamento: la percepción de un Dios “exterior”. Y es perfecto, no pasa nada. Simplemente, en su proceso evolutivo, aún no han tomado consciencia de que así están marcando una división y una frontera entre Dios y ellas. Pero esa escisión y esa barrera son sólo una ficción mental, no son reales.

8. Lo Real es que entre Dios y yo -cada uno de nosotros- no hay ruptura o segregación posible: Dios es yo soy Dios cuando ceso de ser yo: Para expresar lo que mi Corazón indica sobre Dios, el Amor es lo primero. En la Primera Carta de Juan (1 Juan, 4, 7-8), se indica: “el Amor es Dios y todo aquel que ama conoce a Dios; el que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es Amor”. Y en el Amor y desde mi interior, “veo”, siento y percibo que Dios es No-Ser; y, no siendo, Es: Dios es No-Ser y Ser. Por lo mismo, Dios, siendo Vacío, es Plenitud. Y siendo Nada, es Todo, sin excepción. Y Todo, sin exclusión de nada, es Dios. Ese Todo te incluye a ti, a mí, a todos y a todo. Por tanto, Dios es yo. Y yo… ¿soy Dios?: Dios es yo y yo soy Dios precisamente cuando ceso de ser “yo”, es decir, cuando dejo de identificarme con cualquier tipo de identidad, sea física, álmica o espiritual, sea individual o colectiva. Esto supone tomar consciencia plena de nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial” y divinal, dejando atrás el aferramiento a un “yo” material, emocional y mental.

III. La parábola del “Hijo Pródigo”.

9. La parábola del “Hijo Pródigo” sintetiza metafóricamente la identificación con lo que no somos tanto a través de la figura del “hijo pródigo” o hermano menor -que ejemplifica la “tragedia del incrédulo” (ateo, agnóstico, escéptico) que se separa intelectualmente del Padre- como del “hermano mayor” -que representa la “tragedia del creyente”, que cree vivir junto al Padre, pero realmente no lo conoce y lo ha convertido en un ídolo distante y lejano-. A lo que se suma la “tragedia de las religiones”: queriendo acercar el ser humano a Dios, han terminado por levantar un muro entre Dios y el ser humano.

10. La parábola llama a la identificación con el Padre/Madre, percatándonos de que “Yo y el Padre somos Uno”, pues es nuestro “verdadero ser”.

11. A ello se dirige la “nueva” espiritualidad que emerge hoy en la consciencia humana. Es la espiritualidad de los místicos y místicas de todas las épocas y culturas, aunque con dos importantes diferencias: no necesita vivenciarse dentro de ningún “credo” o religión; y ya no es algo aislado y minoritario, sino que se expande cada vez entre más gente y de una punta a otra del planeta.

IV. Aferramiento a la visión de un Dios exterior: la cadena causa-efecto.

12. No obstante, la idea de Dios que aún comparte la mayoría de la Humanidad es la de algo o alguien “exterior” a nosotros.

13. Esto nos sumerge en el olvido de nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial”, que son absolutamente divinales.

14. Y tal olvido -la ignorancia de lo que auténticamente Somos- impide, a su vez, que sintamos la Felicidad que es nuestro Estado Natural.

15. La consecuencia inmediata e irremediable de los tres puntos anteriores es la identificación con lo que no somos: el cuerpo físico, los sentidos corpóreo-mentales, los pensamientos y emociones, la personalidad,.... Es decir: con lo que realmente es sólo el “instrumento” o “vehículo” que utilizamos para experienciar en el plano humano. De este modo, los seres humanos pierden la consciencia de que se trata exclusivamente de un “vehículo”, se aferran a él desde la absurda creencia de que él es lo que son y terminan atados a un falso “yo” y a una “naturaleza egocéntrica”.

16. Y desde ésta, se lanzan hacia fuera de ellos mismos en busca del “bien-estar”, pobre sucedáneo de la Felicidad (“Bien-Ser”) que es nuestro Estado Natural.

17. Una búsqueda en la que se usa como herramienta la experiencia dual, basada en la no aceptación y en juzgar y etiquetar dicotómicamente (“positivo” y “negativo”, “bueno” y “malo”, “agradable” y “desagradable”,…) todo lo que ocurre en nuestra vida y a nuestro alrededor. Pero las experiencias carecen de “color”. Simplemente, son experiencias, todas con su porqué y para qué en el proceso consciencial y evolutivo de cada cual. Y cada experiencia -la que sea- tiene su peculiar vibración. Las apariencias de las experiencias -es decir: lo que perciben de ellas nuestros sentidos corpóreos y mentales- no son reales. Lo real en las experiencias es su vibración, que se puede escuchar desde el Corazón, como si se tratara de una melodía musical. Y desde el Corazón -desde nuestro "verdadero ser"- podemos armonizar la vibración de cada experiencia -la que sea- para que resuene en Frecuencia de Amor.

V. La idea de un Dios exterior y la búsqueda del bienestar: causa y origen del sufrimiento humano.

18. Por tanto, la búsqueda del bienestar en el “exterior” es la derivación lógica de la idea de un Dios “exterior”. Y ambas -esa idea y esa búsqueda- son origen y causa del sufrimiento humano. No en balde, el objetivo de la búsqueda es la satisfacción de nuestros deseos. Pero cuando esto no se consigue, se siente dolor (“mal-estar”), lo que produce sufrimiento. Y cuando sí se logra, se trata de una satisfacción momentánea y pasajera (“bien-estar”) que nos aferra todavía más en el olvido de lo que Somos y es preámbulo de más sufrimiento. Así, el sufrimiento es la consecuencia inexorable de la búsqueda del bienestar. La imagen de la diosa Iustitia, su significado alegórico, lo simboliza con gran precisión: la balanza (la experiencia dual y el sufrimiento); la espada caída (en lugar de la razón, el Corazón); y la venda en los ojos (la vida es sueño, pero se puede vivir “dormido” -ensoñación: ojos tapados- o “despierto”).

19. Pero, ¿cómo evitar el sufrimiento? Tirando del hilo de la madeja, hay que volver al principio de esta cadena de causas y efectos: la idea de un Dios exterior. Por lo que la clave para evitar y superar el sufrimiento radica en la toma de consciencia acerca de que no hay desunión posible entre Dios y yo: Dios es yo y yo soy Dios cuando ceso de ser “yo”, es decir, cuando dejo de aferrarme a cualquier noción de identidad, sea física, álmica o espiritual, sea individual o colectiva. Es así cómo la diosa Iustitia se transfigura en la “Estatua de la Libertad”: ojos destapados, libro de la Sabiduría (fin de la experiencia dual) y Luz que se eleva para iluminar la Vida.

VI. El Retorno al Hogar.

20. La toma de consciencia de nuestra divinidad supone una especie de Retorno al Hogar, a lo que siempre hemos sido, aunque lo hayamos olvidado, percibiendo la Naturaleza de Dios, que es la nuestra.

21. Y esto no es algo teórico o “teológico”, sino una experiencia práctica que se materializa en la vida diaria: desalojo interior y vaciamiento; Vida Sencilla; práctica del Aquí y Ahora; Libertad y superación de miedos y autolimitaciones mentales; espacios de Silencio; conexión con la Quietud que atesoramos en nuestro interior para que nuestro Movimiento en el día a día sea resplandor de esa Quietud; etcétera. Así hasta permitir que el Amor que Somos se libere de las capas conscienciales que tapaban su Presencia e interferían su Frecuencia, posibilitando que ésta -la Frecuencia de Amor- impregne e impulse las actitudes, acciones y reacciones con las que, de instante en instante, afrontamos los hechos cotidianos.

22. Sin embargo, en lugar de percibir nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial” y divinal e intentando escapar del sufrimiento que experimenta, el ser humano se inventa mentalmente dos necesidades imperiosas: la “necesidad de hacer” muchas cosas -cuantas más mejor- y “realizarse” en ellas; y la “necesidad de cambio”, sea de uno mismo, de aquéllos con los que convivimos o del mundo y las cosas en general. Pero ambas necesidades son, simplemente, una huida hacia delante. Y generan, a la postre, el mismo sufrimiento que se quería evitar o superar.

VII. No hay cambio, sino Evolución.

23. Lo Real es que en la Creación nada se halla estancado o inamovible: todo se encuentra en veloz y constante Evolución, que constituye el Orden Natural (Tao). La idea de cambio supone desconocer esa Evolución inmanente, con sus procesos y ritmos naturales, y pretender neciamente “marcar el paso” desde el ego para que las cosas se ajusten a lo que “yo” deseo, cuando “yo” deseo y de la manera que “yo” deseo. Nada se logra con ello, salvo provocar que la Evolución marche “cuesta arriba”: desde la aceptación, la Evolución discurre armónicamente; por el contrario, el propósito de cambio la distorsiona y hace sufrido lo que en sí es puro fluir.

24. En el contexto, precisamente, de la Evolución, la Humanidad ha entrado en el nuevo ciclo evolutivo con el que se inició esta charla y se camina hacia una nueva consciencia: la “Consciencia de Unidad”.

VIII. Innecesariedad de hacer.

25. Lo Real es que no hay necesidad, compromiso o deber alguno de hacer nada.

26. Darse cuenta de la “innecesariedad de hacer” lleva a comprender que el “quid” de la cuestión no está en “qué” hago, sino en “cómo” acometo lo que sea que haga. La “naturaleza egocéntrica” llama a poner el acento en el “qué” (qué hago o dejo de hacer, qué “debo de”, qué “tengo que”,…). Y nuestra “naturaleza esencial” deja el “qué” en manos de la Providencia –nuestro “verdadero ser” en acción- y la Vida –responsabilidad al 100 por 100 de cada uno- y se centra en el “cómo” para llenar de Amor e impregnar con su vibración, con la Frecuencia de Amor, todos los hechos y circunstancias –experiencias, en definitiva- que la vida (no la programación mental) va poniéndonos por delante de instante en instante en el “Vivir Viviendo”. Y da igual el color que la mente -desde la “experiencia dual”- quiera otorgar a la experiencia –“alegre” o “triste”, “placentera” o “dolorosa”,…-. Sólo importa situar en la vibración del Amor cada experiencia que la Vida traiga a nosotros.

27. Centrado en el “cómo” y en Frecuencia de Amor, ejercito mis dones y talentos –cada cual cuenta con los suyos-, que se manifestarán en el día a día naturalmente, sin esfuerzo y con entusiasmo (“Dios en mi”). No en balde, los dones y talentos son plasmación y expresión directa en “mí” de la Presencia de Dios, que es yo. Lo que no quita para que atendamos, igualmente, los otros quehaceres que vengan de la mano de la Providencia y la Vida. Sin juzgar las experiencias ni etiquetarlas dualmente, las impregnaremos todas con la Frecuencia de Amor que subyace en nuestro interior. Y lo haremos sin esperar ni desear nada: sin pretender levantar en los demás ni admiración ni reconocimiento o valoración positiva. Y sin perseguir “ayudar” a nadie, pues la comprensión de la “innecesariedad de hacer” habrá hecho ver la enorme carga de vanidad que supone querer incidir o interferir en el desenvolvimiento de algo donde todo tiene su porqué y para qué y todo fluye, refluye y confluye en el Amor de cuanto Es y Acontece.

28. “Ama al prójimo como a ti mismo”: Énfasis en el “ama al prójimo” y olvido del “cómo a ti mismo”. Esto último se ve como egoísmo. Pero no es así. Amarse a un mismo es el “endiosamiento: recordar nuestro verdadero ser y naturaleza esencial y divinal; destapar el Amor que Somos y no impedir su Presencia ni su Frecuencia. A partir de lo cual, el “ama al prójimo” será tan natural que ya ni siquiera será “ama”, sino Amor, sin sujeto, en acción.




Conforme al contrato de edición suscrito entre el autor y la editorial, los derechos de autor por la venta de este libro se han fijado en el 10% de su precio de venta al público, que es de 15 euros. Por tanto, 1,5 euros por cada ejemplar vendido, restando de esta cifra el IVA.

En el caso del formato ebook, cuyo precio de venta es de 5 euros, los derechos de autor se han establecido en el 25%, es decir, 1,25 euros por cada ejemplar vendido, quitando de este importe el IVA.

Los ingresos que de todo ello se puedan derivar para el autor, han sido donados íntegramente a la Fundación Andaluza Nuevo Mundo (FANUM) para la financiación de proyectos de cooperación al desarrollo e iniciativas de ayuda social.



miércoles, 22 de mayo de 2013

El jaramago del balcón de enfrente.







Cuando medito por las mañanas me gusta fijar la mirada  en el balcón de la casa de enfrente. Las lluvias de finales de invierno hicieron que germinara un matojo jaramagos pegado a la herrumbre de uno de los barrotes y durante un mes los he visto crecer  alimentados con las caricias del sol, del viento y de  nuevas lluvias. He sentido especial atracción por uno de ellos, esbelto y desgarbado, que sobresalía de los demás  y se asomaba curioso a la calle. En más de una ocasión ha resonado en mi corazón  que el jarmago y yo eramos lo mismo viviendo experiencias diferentes. Yo, esforzándome en interpretar mis papeles al punto de creerelos a pie juntillas y él empeñado en ser sencillamente  jaramago. Cada día lo saludaba reconociendo en él y en mi la divinidad que ambos somos y ese sentimiento de hermandad hacía sentirme bien. Todo el ego que hay en mí era desapego en él. Todo el sufrimiento que hay en mí era felicidad en él. No precisaba de contentos y le bastaba con ser flexible como un junco y expresarse con sus alegres flores amarillas, hasta que, poco a poco, se dejó languidecer y se secó  convirtiéndose  en pasto arrancado de su frágil atadura  por la mano del hombre. Había cumplido su ciclo como yo cumpliré el mío. Él sin esfuerzos, yo, posiblemente, prisionero en la cárcel que yo mismo me he creado... En recuerdo de ese jaramago que alegraba mi corazón cada mañana, he puesto cuatro macetas de gitanillas en la ventana, que cuido con mucho Amor y no pierdo la esperanza de despertar del sueño de esta vida donde todo parece tan real.

jueves, 21 de marzo de 2013

Fundido de apertura.



Han pasado 107 días desde la última entrada a este blog. Después de este periodo de silencio el fundido de cierre de ese post se encadena a uno de apertura alegre y confiado. Me puse delante del despacho de billetes  con la ilusión de iniciar el camino de regreso a casa y me preocupé cuando presentí  que la taquilla no se abría para mi.  Sentí confusión, miedo y desconcierto esperando lo que no llegaba hasta que me dí cuenta que no había que esperar nada, que todo era perfecto y que quizás no había que regresar a casa sencillamente  porque nunca la había abandonado. Me ayudaron mucho en mis noches oscuras las dos últimas charlas pronunciadas por Emilio Carrillo en 2012 y de tanto escucharlas, fluyó con mucho amor  y sin hacer esfuerzo, de una forma sencilla y agradable la idea de producir la segunda parte de “Hinneni, una historia diferente”, con el título de “Siete prácticas para vivir en frecuencia de Amor.”


Este documental, a diferencia del primero, no tiene autoría porque forma parte del recuerdo colectivo y se comparte justo en el momento que damos la bienvenida a la primavera estacional 2013. La dedicatoria incial brotó en un acto espontáneo de Amor como en la última escena de la película Maktub.


Siete prácticas para vivir en frecuencia de Amor  es una guía consciencial para re-nacer muriendo en vida, para enarbolar la bandera blanca de la rendición, para fundirnos en la unicidad de todo cuanto es,  para crear, en definitiva, nuestra propia primavera consciencial  cuando nuestro nivel de vibración y la providencia así lo estime oportuno.



martes, 4 de diciembre de 2012

Fundido en negro.


El 4 de junio de 2011 se abrió este blog con la vocación de ser un recopilatorio de información trascendente para vivir en quietud el aquí y el ahora. Con ese afán, se han publicado  293 post que  han recogido intuiciones, inspiraciones y canalizaciones de gente despierta consciencialmente.

A lo largo de estos 18 meses que hoy se cumplen, se ha escrito sobre la meditación,  el salto dimensional, la vida sencilla, el principio holográfico, los universos paralelos y  las realidades supersimétricas, el cerebro-corazon, el adn, la geometría sagrada, la numerología, los chacras, los miedos, los sufrimientos,  la muerte, las reencarnaciones, el ego, las vanidades y los contentos, la sexualidad sagrada, los sufrimientos, la aceptación, el  desapego, la  sanación, las tormentas solares y  la Madre Tierra.

Otra parte importante del blog se ha dedicado a divulgar las películas de un nuevo género cinematográfico que podriamos denominar cine espiritual.

Por último y no menos importante, Hinneni ha sido deboto  propagador de la actividad consciencial de Emilio Carrillo y de  las publicaciones de su blog "El Cielo y la Tierra".

Con Hinneni su administrador comenzó una andadura compartida con otros amigos que lo convirtió en buscador hasta que llegó al convencimiento que no había nada que buscar, que solo se trataba de recordar y ese día sintió la necesidad de regresar a casa, "dejando su cuidado entre las azucenas olvidado". Hoy está esperando que se abra la taquilla  deseoso de comprar, si la providencia así lo quiere,  el billete para subir al tren de los recuerdos y vivir.

En lenguaje cinematográfico el blog hace un funido en negro, sin poder precisar ahora mismo si sencillamente ha caído el telón y estos son los títulos de crédito  o se transformará  en un hermoso encadenado cuando llegue la primavera.

Solo puedo decir que resuenan en mi corazón una serie de palabras que  inspiran mi aquí y ahora:

Persistir es resistir
Vida sencilla.
Nacer es no hacer
Bandera blanca
Aceptación
Amor


Hasta siempre o hasta ahora.  Como dijo mi padre en un verso memorable:

Silencio, solo silencio.

 

 
   

 

 

martes, 20 de noviembre de 2012

Algo maravilloso va a suceder...


El cine ha hecho grandes aportaciones al despertar consciencial. Los que gracias a la providencia gozamos  de la cercanía de Emilio Carrillo y seguimos sus intuiciones, sabemos que el séptimo arte está repleto de  ejemplos que facilitan de forma intencionada y no intencionada  el proceso de recuerdo colectivo en el que está inmerso la Humanidad. Bastaría citar películas como "Matrix", "Contact", "La Misión" o "El Laberinto del Fauno" para justificar esta afirmación.  Un modesto intento de poner en valor  el papel desempeñado por estas películas lo constituye  el documental "Hinneni, una historia diferente".



excavacion lunarA 20 días de que la Madre Tierra culmine su proceso de cambio  de vibración de tercera a cuarta dimensión, acontecimiento excepcional para la historia de la Humanidad  y que de sobra justifica la frase "algo maravilloso va a suceder", quiero traer a este blog dos películas muy conocidas que, con mucho acierto está citando Emilio Carrillo en sus últimas charlas. Me refiero a "2001 una odisea en el espacio" de Stanley Kubrick, basada en la novela de Arthur C. Clarke y "2010, odisea dos" de Peter Hyams, que ha hecho famosa la  citada  frase, que  en estos momento cobra rabiosa actualidad.


Recomiendo ver o volver a ver ambos filmes después de leer el  interesante trabajo de Emilio Gorgot, titulado "2001, una odisea en el espacio, explicada paso a paso", publicado en:





Recuerden: 

"Algo maravilloso va a suceder, 
de hecho ya está sucediendo..." 





sábado, 17 de noviembre de 2012

Vanidad.

El proceso de recordar lo que somos pasa por comprender que todo fluye, refluye y confluye en la perfección de cuanto es, que todo tiene su porqué y su para qué. Cuando aún no hemos recordado esto,  el sufrimiento se instala en nuestras vidas, intentando calificar y dar respuesta a todo  desde la dualidad y así, se expande por capas desde lo más íntimo y personal hasta lo universalsolo logramos atenuarlo a base de  contentos, solo por vanidad.
 

  "¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!" 
(Eclesiastes 1.2) 

¿Qué es vanidad?
 



En la primera acepción de vanidad el diccionario nos lleva a orgullo, entendido como un sentimiento de satisfacción por un comportmiento bueno o por una obra bien hecha, que nos  dirige a la soberbia, definida como la rabia  que muestra una persona de manera exagerada ante una contrariedad y la rabia nos conduce al enfado por un hecho que ocurre de forma distinta a como se esperaba y el enfado a la ira y la ira al enojo y enojo no es otra cosa que el sentimiento que una persona experimenta cuando se siente contrariada por otra ante una falta de respeto y respeto es la consideración y reconocimiento de una persona, que cuando es excesiva se convierte en ego.

En definitiva, cuando nos enfadamos porque alguien  no se comporta como esperamos  reconociendo  un comportamiento bueno  o una obra bien hecha  surge la vanidad y cuando esta es excesiva se convierte en ego.

La vida sencilla, la práctica del silencio, la respiración consciente, la meditación y vivir el presente desde el corazón, sin miedos ni autolimitaciones mentales, obran el milagro de la aceptación y  la unicidad que conlleva el Amor incondicional. Cuando hay Amor no hay vanidad y sin vanidad el ego está de vacaciones...

Ya sabes, pues, que cuando te enojes por algo, por muy ridículo que sea, detrás está la vanidad llamando a las puertas del ego. De ti depende, es tú momento sagrado de decisión  y ahora toca elegir. Solo faltan 34 días... Pero no te agobies, porque hagas lo que hagas estará bien, pero bueno es saberlo ¿no?